Generalmente, el/la cuidadora principal
va asumiendo paulatinamente la mayor parte
de los cuidados, se responsabiliza de la
vida del enfermo: medicación, cuidados
básicos, alimentación, higiene,...;
hasta llegar a no hacer otra cosa en su
vida sino dedicarse las 24 horas del día
a esta labor, llegando incluso a desatenderse
a sí mismo/a, abandonando sus aficiones,
amistades,...Esta situación les lleva
a experimentar múltiples
y diversos sentimientos, positivos y negativos,
tanto hacia si mismos como hacia el enfermo/a.
Las familias se deben enfrentar en muchos
casos a distintas dificultades
como:
-
El dolor de ver a un
ser querido en esta situación
-
Sobrecarga física
y psíquica.
-
Interferencia en nuestros
proyectos personales
-
Y a veces la falta
de apoyo tanto desde el ámbito
sanitario como institucional
Sin embargo, el cuidado también conlleva
ciertas repercusiones
positivas:
- Mantener la dignidad del familiar
- Ver a la familia feliz
- Darle el mejor cuidado posible
- Expresarle su amor
- Sentirse más cercano a la persona
que cuida
- Ver pequeñas mejorías
- Saber que ha hecho todo lo que podía
Casi el 95% de estas cuidadoras informales
no ha recibido ningún tipo de formación.
Si bien no todos los familiares o cuidadores
presentan consecuencias negativas derivadas
del cuidado, en algunas ocasiones se produce
un cuadro denominado “SÍNDROME
DEL QUEMADO” O “BURNOUT”.
Este síndrome se caracteriza por
los siguientes síntomas:
o FÍSICOS: cansancio, fatiga, dolores
musculares, alteraciones del sueño,
alteraciones del apetito, irritabilidad...
o PSÍQUICOS: temor, angustia, ansiedad,
depresión, estrés,...
o AFECTIVO-EMOCIONALES: sentimiento de soledad,
disminución de relaciones sociales,
conflictos famliares, alteraciones sexuales,...
Desde el Centro
de Psicología y Pedagogía
Psicofer les ofrecemos asesoramiento
y formación acerca del cuidado de
un mayor dependiente, ayudas económicas
disponibles, etc.
|