Estar al cuidado
de un familiar dependiente, supone generalmente, ir asumiendo paulatinamente
la mayor parte de los cuidados, nos responsabilizamos de su vida:
medicación, cuidados básicos, alimentación,
higiene,...; hasta llegar a no hacer otra cosa en tu vida sino dedicarte
24 horas del día a esta labor, llegando incluso a desatenderte
a ti mismo, abandonando tus aficiones, amistades,...
Esta situación te puede llevar a experimentar diversos
sentimientos (dolor por ver sufrir a un ser querido, rabia por no
contar con la ayuda suficiente, impotencia por no poder hacer más
o mejor, etc.), algunos de los cuales nos hacen sentir culpables,
como si nos asustásemos de sentirnos de esta forma hacia
los demás, incluso hacia nuestro familiar. Ante todo no debemos
sentirnos mal con nosotros mismos, este torrente de sentimientos,
a veces positivo, a veces negativo, es algo natural ya que nos encontramos
en una situación que en la mayoría de los casos nos
supera anímica y físicamente. Es comprensible.
Si te ves desbordado por la situación o crees que puedas
llegar a ello consúltanos.
Desde el Centro de Psicología y Pedagogía Psicofer
te enseñamos a encontrar el equilibrio necesario para poder
cuidar adecuadamente a tu familiar sin dejar de atender tus necesidades
personales. Asi mismo te asesoramos acerca de las ayudas económicas,
de recursos sociales disponibles, etc.
Vosotros los familiares, os encontrais en una situación
difícil ya que:
- Sentís el dolor de ver a un ser querido en esta situación.
- Supone una gran sobrecarga física y psíquica.
- Interfiere en vuestros proyectos personales.
- Y a veces la falta de apoyo tanto desde el ámbito sanitario
como institucional propicia un sentimiento de impotencia.
Sin embargo, no debemos centrarnos únicamente en los aspectos
negativos antes mencionados ya que dicho cuidado también
conlleva ciertas repercusiones positivas:
- Mantener la dignidad de nuestro familiar.
- Ver a nuestra familia feliz .
- Darle el mejor cuidado posible.
- Tener la oportunidad de expresarle nuestro amor a través
del cuidado.
- Sentirnos más cercanos a la persona que cuidamos.
- Ver pequeñas mejorías en nuestro familiar fruto
de nuestro esfuerzo e implicación.
- Tener la seguridad de haber hecho todo lo que se encontraba en
nuestras manos.
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