¿Crees que
tu hijo no obedece? ¿Cuándo escucha un “no”
da lugar a una rabieta? ¿Tienes que repetirle las cosas infinidad
de veces y aún así en muchas ocasiones se sale con
la suya?
Si no tenemos los recursos necesarios para enseñar a nuestro
hijo unos límites de comportamiento, nuestra casa se convierte
en un caos en el que el niño no atende a razones. Sentimos,
inquietud cuando tenemos que negarle algo ya que “se va a
poner hecho una furia” y no sabemos cómo conseguir
que no nos falte al respeto y nos obedezca.
Cuando los padres llegamos a esta situación debemos tener
claro que queda en nuestras manos un cambio de actitud en la forma
de enseñar a nuestros hijos a obedecer. En una situación
tan tensa y desesperada, como la que nos podemos encontrar en casa
cuando no conseguimos que nuestro hijo obedezca. Parece imposible
un cambio, sin embargo resulta mucho más sencillo de lo que
parece.
Nuestro hijo ha aprendido que cuando se enfada, monta una pataleta,
insulta…consigue lo que quiere, pero lo que vamos a enseñarle
ahora es que los padres son quienes ponen las normas en casa y los
niños deben obedecerlas. Puede que parezca una utopía
pero nos sorprenderíamos de lo rápido que un niño
es capaz de adaptarse a una nueva situación.
Con este cambio no solo nosotros viviríamos sin la preocupación
de “cómo va a reaccionar mi hijo cuando…”,
si no que nuestro hijo se sentirá mucho más seguro
y tranquilo en una casa en la que ya no se está constantemente
gritando y enfadado, y aprenderá que se pueden conseguir
infinidad de cosas a pesar de tener que respetar ciertas normas
de convivencia.
Desde el Centro de Psicología y Pedagogía Psicofer
os enseñamos como:
- Conseguir que nuestros hijos acepten un “no” por
respuesta, esto le dará fortaleza contra las dificultades
que le sobrevengan a lo largo de su vida adulta.
- Darles ciertas responsabilidades dentro de las labores de casa
y ayudarles de este modo a ser responsables y participar en la
dinámica familiar como un miembro más.
- Mostrar al niño que quién poner las normas en
casa son los adultos.
- Demostrar a lo más pequeños de la casa que con
faltas de respeto como insultos, patadas, empujones o tirar cosas
no consiguen nada.
- Conseguir que su hijo obedezca sin necesidad de gritar o desesperarnos.
- Llegar a una casa en la que se respire un ambiente de tranquilidad
y cariño por parte de todos los miembros.
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