El trastorno por déficit
de atención con hiperactividad (TDAH)
abarca una serie de problemas de conducta
y de aprendizaje que provocan que el niño
rinda en los estudios por debajo de sus posibilidades
y su comportamiento sea peor de lo que cabría
esperar.
Afecta en torno a un 3% de la población
y es más frecuente en los niños
que en las niñas. Los primeros síntomas
suelen aparecer antes de los tres años,
pero hay que tener en cuenta que un niño
de esta edad es muy activo por lo que su
diagnóstico no se puede llevar a
cabo hasta los cinco o seis años.
Es un trastorno biológico (es decir,
se nace con el) relacionado con el funcionamiento
de algunas zonas del cerebro y donde la
herencia juega un papel importante, pero
esto no impide que el niño pueda
aprender a controlar su comportamiento y
prevenir o resolver su hiperactividad.
Cuando no se diagnostica o no se trata
puede generar estrés y provocar una
baja autoestima, así como un deterioro
en las relaciones familiares.
Un niño con hiperactividad presenta
3 características principales: