| La depresión
puede parecer en cualquier momento de la evolución
del niño y el adolescente.
La depresión infantil
se define como una situación afectiva
de tristeza y que dura
más de lo normal. Si
ésta dura más de dos semanas
se habla de una depresión mayor y si
supera el mes se convierte en un trastorno
distímico.
Los
síntomas característicos son:
- Tristeza persistente.
- Pérdida de interés por actividades
que antes le gustaban.
- Aislamiento.
- Sentimientos de culpabilidad.
- Falta de energía, aburrimiento.
- Dificultad para concentrarse.
- Insomnio o excesiva somnolencia.
- Falta de apetito.
Hay que tener en cuenta que
en cada edad las manifestaciones serán
diferentes, así como la manera de expresar
el malestar verbalmente. Lo más frecuente
en estos niños son las quejas somáticas:
dolor de estómago o dolor de cabeza.
Si se reconoce en el pequeño
más de
uno de estos síntomas
lo mejor será llevarlo a un especialista,
una intervención precoz en estos casos
será muy positiva tanto para el niño
como para toda la familia.
|