Cuando sentimos
un miedo que no somos capaces de controlar e interfiere en nuestra
vida cotidiana, reduciendo nuestra actividad y goce, puede que se
trate de una fobia.
Existen innumerables fobias, alguna muy conocidas como la fobia
a las ratas, a estar en un sitio cerrado, a nadar o las cucarachas...
Anticipas (imaginando la situación que te produce miedo
y sientes como si realmente estuvieses allí), así
que comienzas a evitar dicha situación, de esta manera te
sientes aliviado por no sentir temor. Poco a poco estas alimentando
tu fobia, haciéndola cada vez mayor.
Sin embargo, debes darte cuenta cómo de esta manera te
estás limitando cada vez más ya que dejas de hacer
cosas y como consecuencia te sientes culpable (parezco tonto, estoy
haciendo el ridículo...).
Nuestra intervención terapéutica se orienta a enseñarte
a no anticipar y dotarte de las herramientas necesarias para el
control de los síntomas físicos. Identificaremos esos
pensamientos que te hacen sentir miedo, así consigues mitigar
esta sensación y sentirte capaz de afrontar esa situación
que tanto temes.
Los síntomas físicos que se experimentan ante una
situación u objeto fóbico son diversos:
- Palpitaciones
- Sudor
- Inquietud
- Angustia
- Tensión muscular, etc
A pesar de lo frecuentes que son las fobias muchas personas continuais
sufriéndolas y evitando dichas situaciones, sin embargo,
hoy en día existen tratamientos eficaces para aliviar este
malestar.
|