Hablamos de fobias cuando el miedo que
presentamos es excesivo e interfiere en
nuestra vida cotidiana, reduciendo nuestra
actividad y goce.
Existen innumerables fobias, alguna muy
conocidas como la fobia a las ratas, a estar
en un sitio cerrado, a nadar o las cucarachas...
Este miedo intenso lo alimentamos anticipando
(imaginando la situación que podría
suceder y sentir como si realmente estuviera
pasando en ese momento), evitando
(esa situación que no produce miedo
el alivio es momentáneo ya que el
miedo será mayor la próxima
vez), culpándonos
(parezco tonto, estoy haciendo el ridículo...).
Los síntomas físicos que
se experimentan ante una situación
u objeto fóbico son diversos:
A pesar de lo frecuentes que son las fobias
muchas personas continúan sufriéndolas
y evitando dichas situaciones, sin embargo,
hoy en día existen tratamiento eficaces
para aliviar este malestar.