Los seres humanos establecemos lazos emocionales
con otras personas, por tanto, cuando estos
lazos se rompen o se ven amenazados se producen
fuertes reacciones emocionales.
Estos lazos pueden romperse por el fallecimiento
del ser querido, una separación,
pérdida del trabajo.....
Dentro de un proceso de duelo se manifiestan diferentes
emociones, en ocasiones varias al mismo tiempo (tristeza,
enfado, culpa, ansiedad, fatiga, impotencia, alivio...),
así como sensaciones físicas (opresión en el pecho, vacío
en el estómago, opresión en la garganta, falta de aire).
Todo ello puede llevarnos a presentar insomnio, cambios en el hábito alimenticio, aislamiento
social, soñar con el fallecido, evitar recordar o llevar consigo objetos de la persona.
El proceso de duelo es algo inevitable y normal ante la pérdida de un ser querido. Sin embargo, hay
señales que deben alertarnos ante la conveniencia de consultar con un profesional: