Hoy en día en nuestra sociedad crece
la preocupación por el comportamiento
inadecuado de nuestros jóvenes. En
muchas ocasiones muestran poco respeto hacia
sus iguales y desprecio hacia las normas
de convivencia. Se observa en ellos un estilo
de comportamiento agresivo físico
o verbal hacia sus compañeros, padres,
profesores…
La agresividad es una
forma de conducta no asertiva que consiste
en no respetar los derechos, sentimientos
y opiniones de los demás. Puede derivar
en:
- Alteraciones emocionales:
la persona agredida experimenta sentimientos
de frustración, baja autoestima y
el agresor experimenta sentimientos de tensión,
descontrol, enfado, frustración y
baja autoestima.
- Deterioro en las relaciones sociales:
la persona que arremete contra los demás
termina por encontrarse aislado socialmente.
- Problemas escolares:
estos jóvenes presentan frecuentemente
fracaso escolar (falta de interés,
falta de asistencia a clases…).
Estos comportamientos
se explican por la falta de habilidades para
desenvolverse de manera eficaz con otros:
iguales, menores, autoridades. Por ello es
importante realizar a tiempo una intervención
adecuada a nivel de habilidades sociales
para que aprendan pautas para relacionarse
socialmente de manera adecuada.
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